Hola lindos, mi nombre es Erika Contreras y tengo 37 años. Cada vez que voy a un restaurante me gusta seducir al mesero que nos atiende. Para mí es un reto, en mi traje de ciclista no uso bra y al llegar al restaurante lo primero que hago es bajarme y que se noten la silueta de mis senos. Para que en cualquier descuido se noten uno de mis pezones. Una vez un mesero se confundió con la orden de la comida y como me gustó bastante le pasé mi número.
Mesero con ganas de sexo
Al rato me llamó y me preguntó qué planes tenía para esta noche. Le dije que iba a cantar en el bar de unos amigos y nos encontramos allí. Él al llegar me vio cantar y eso le excitó muchísimo. Al terminar me invitó un par de tragos y una cosa llevó a la otra. Nos metimos en el baño y comenzamos a cogernos. Pero, le dije que quería estar más cómoda así que lo llevé a mi casa.
Jugando con el mesero
Al llegar allí, puse mis nalgas en su cara y comenzó a pasar su lengua por todo mi culo. Mientras hacía eso me agarraba las nalgas para tener un mejor control. Luego comenzó a jugar con mi ano, tanto con la lengua como con sus dedos. Le dije que tenía lubricante que si quería cogerme anal y aceptó. Me puse de espaldas y poco a poco fue penetrándome. Agarró mi cámara y me tomó un par de fotos. Al verlas me excitó muchísimo y comenzó a cogerme de perrito. Esa noche estaba muy calurosa y cada vez que lo hacíamos sudábamos muchísimo. Lo mejor de todo fue cuando probé su lechita caliente.
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