Una diabla en la cama

diabla

Hola lindos, mi nombre es Dariana López y tengo 28 años. Soy una diabla en la cama cuando me lo propongo y aunque siempre soy fogosa a veces me gusta llevar el placer al límite. Cuando estaba en la universidad había un profesor que me gustaba mucho y el sentimiento era recíproco. Cuando terminé la carrera lo llamé, ya que quería sus consejos profesionales para redactar mi CV. Fui a su oficina con una faldita muy corta, hablamos de la vida, del trabajo pero no me quitaba la mirada de encima.

Una diabla desatada

Cuando ya estaba por irme, me invita un vaso de agua sin querer lo regué sobre mi blusa blanca. Casualmente no tenía bra y podían notarse mis pezones. Esa fue la estrategia perfecta para que horas más tarde, me estuviera cogiendo en su casa. Igual comenzamos a meternos mano en esa oficina, me acosté sobre la mesa y dejé que me cogiera de perrito. Yo estaba extasiada de tener su güevo dentro de mí. A pesar de ser mayor que yo, llevaba el ritmo en el sexo.

La diabla visita su casa

Para estar más cómodos nos fuimos a su casa y al llegar comencé a lamerle ese güevo. Pero, antes de llegar y mientras manejaba estaba masturbándolo con mi mano. Por eso que al llegar a su casa, a los 5 minutos de tener su pito en mi boca acabó un gran chorro de leche. Luego, me hizo el misionero y mientras yo lo hacía estimulaba mi clítoris. Le dije que metiera y sacara su glande, que esa sensación me calentaba muchísimo, eso sí me lo metió hasta el fondo. Hubo un momento en que acabó en mi vagina dejándola húmeda y con ganas de más.

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