Hola hermosos, mi nombre es Cristina Martínez y tengo 29 años. Me encanta tener una distracción en la cama una vez a la semana, hacer algo diferente para salir de la rutina. Agarro a mi novio el día domingo para saciar todas nuestras ganas, ya que por el trabajo se nos hace difícil seguir el ritmo. Ese día comenzamos con un mañanero, antes de que él despertara comencé a mamarle el güevo. Pude ver como poco a poco se endurecía y cuando él se despertó se llevó la sorpresa de que estaba con su pito en mi boca.
Distracción que vale la pena
Eso le encantó muchísimo. Al tenerme así, agarró mi cabeza y metió su güevo hasta el fondo. Aunque me atragantaba, me gustaba ver su cara de placer al estar a su merced. Para aumentar la apuesta amarre sus manos a la cama y comencé a cabalgarlo, lo hice tan rápido que lo hice acabar a los 5 minutos de empezar. Le dio mucha adrenalina no poder hacer nada, sino con solo rozar mi cuca en su güevo pudo acabar de una vez. Mi vagina se llenó de su leche.
Observándome
Lo desamarré y se acostó en el sofá. Le gustó verme cómo me tocaba, cómo mi consolador entraba y salía de mi cuca. Luego, intenté ponerme un anal plug y en vez de usar mi consolador usé un pepino bien grande y grueso. Todo estuvo tan intenso que mojé la cama con mis fluidos del squirt tan rico que tuve. Aunque estaba un poco cansada, quería más sexo. Nos sentamos a orillas de la cama y comenzamos a darnos duro. Ahí estuvimos un largo rato, mientras me penetraba estimulaba mi ano dejando su lechita caliente en mi cuca.
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